Unos 8.000 participantes procedentes de diversos rincones del mundo se encontraron en Barcelona en el mes de julio para participar en el Parlamento de las Religiones del Mundo. Aproximadamente la mitad de ellos eran gente del país, llegada a Barcelona para disponer de un tiempo de conocimiento sobre otras religiones, y para profundizar en todo aquello de la experiencia espiritual que une a los practicantes de las diferentes tradiciones religiosas.
En un mismo lugar se sentaron juntos a escuchar, aprender y compartir: budistas, seguidores de Confucio, taoístas, judíos, sikhs, zoroastrianos, musulmanes, hindús, cristianos católicos, jainistas, cristianos ortodoxos, baha'is, seguidores de Krishna, cristianos protestantes, seguidores de la espiritualidad Shumei, practicantes de religiones indígenas norteamericanas, seguidores de Brahma, Kumaris practicantes de religiones indígenas latinoamericanas, practicantes de religiones tradicionales africanas...
Echamos de menos a representantes de otras tradiciones religiosas que no estuvieron incluidas en el programa oficial. Pero la organización del Parlamento, con sede en Chicago, hizo más hincapié en las tradiciones religiosas con mayor representatividad, y también en aquellas que tenían algún vínculo o relación con el mundo anglosajón. Algo que debería revisarse con vistas a la celebración de un nuevo Parlamento.
El programa del Parlamento ofrecía multitud de actividades en las que era posible:
Los momentos de encuentro fueron muchos, y los aprendizajes muy diversos. La hospitalidad de los sikhs destacó con luz propia. Este año celebraban el 400 aniversario de su libro sagrado, y un gran número de ellos se había trasladado a Barcelona para compartir la alegría de esa celebración con los participantes del Parlamento de las Religiones del Mundo. En todos los días que duró el Parlamento, los sikhs ofrecieron comida gratis a todos aquellos que se acercaban a su carpa. Su acogida y la capacidad de servicio que demostraron, han sido de los recuerdos más entrañables que los que participamos en el Parlamento nos llevamos a casa.
Constatamos que las religiones, como expresión humana de esa relación con Dios, tienen que hacer frente a dificultades parecidas, como pueden ser el papel de la mujer o el de la presencia de minorías. También fue posible ver la gran cantidad de representantes españoles que tienen las diversas tradiciones religiosas.
Gente de distintas culturas, todas con la intención de acercarse a un mismo Dios. Reafirmarnos en que el diálogo interreligioso es posible. No sólo es posible, sino que es necesario. A pesar de los miedos a enfrentarse con lo diferente, a cuestionarse uno mismo, a sentirse con los pies pisando sobre tierra no tan firme...
Lourdes Porcar Guasch
(Miembro de OCASHA-CCS)
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Boletín Nº126