Se ha cumplido el centenario del nacimiento de Monseñor Casimiro Morcillo, figura clave en el nacimiento de OCASHA y su desarrollo en los primeros tiempos, y es momento para rendirle un recuerdo agradecido.
Nació en Soto del Real, provincia de Madrid, el 26 de enero de 1904 y se fue a la casa del Padre en 1971.
A grandes rasos, su itenarario pastoral fue: sacerdote en su diócesis, primer Obispo Auxiliar de Madrid, más tarde Obispo de la recién creada diócesis de Bilbao, Arzobispo de Zaragoza y finalmente Arzobispo de Madrid-Alcalá. Fue Subsecretario del Concilio Vaticano II y segundo Presidente de la Conferencia Episcopal Española.
En los distintos trabajos y responsabilidades pastorales puso todo su entusiasmo y entrega, sus cualidades humanas y virtudes sobrenaturales, su saber y cultura profunda y su capacidad para el diálogo que tuvo que emplear a fondo sobre todo en aquellos años difíciles para la Iglesia y la sociedad española, del post-concilio y cercana la transición política y social.
Desarrolló un dinamismo sorprendente: creación de multitud de parroquias, obras sociales para los más desprotegidos, nuevos cauces de participación eclesial para sacerdotes y seglares, fomentó la incorporación de seglares en la evangelización, se esforzó en dar a conocer los documentos conciliares y poner en práctica su doctrina.
Escribo desde Zaragoza, en esta ciudad bendita a los pies de nuestra Madre del Pilar, donde dio un gran impulso a la obra misionera, a la colaboración de sacerdotes diocesanos en la pastoral de diócesis hermanas de Hispano-América y, posteriormente, de seglares.
En 1948 surgió la O.C.S.H.A. (Obra de Cooperación Sacerdotal Hispano Americana), siendo él Presidente de dicha Comisión española.
En 1957, en la visita Ad Límina de Mons. Morcillo con los restantes obispos aragoneses de su arquidiócesis, el Papa Pío XII pidió a D. Casimiro que, así como España enviaba sacerdotes diocesanos, también era necesario que enviase apóstoles seglares con entrega a aquellas diócesis más necesitadas, con el fin de colaborar en la enseñanza y ayuda de todo orden que fuese necesario.
D. Casimiro daba vueltas de cómo responder a tal petición y en mayo de ese año, en el Congreso Eucarístico Nacional que se celebraba en Granada, expuso la petición del Papa ante un grupo de Mujeres de Acción Católica y de la Adoración Nocturna. El Espíritu Santo iluminó y entusiasmó a Conchita Sanchiz y otras del grupo que se ofrecieron a Mons. Morcillo para ayudarle en esta tarea. Como algunas iban a participar en el Congreso Internacional de Apostolado Seglar a celebrar en Roma, en el mes de Octubre, D. Casimiro les encargó procurasen ver al Papa y ofrecerse para iniciar una obra de las características que había formulado. La respuesta de Su Santidad fue: "Ya sabía yo que España no defraudaría al Papa".
Y buscaron asesoramiento, y comenzaron reuniones de trabajo, y se pusieron las bases sobre las que levantar el edificio bajo la orientación, mirada atenta y aprobación de D. Casimiro, quien lo notificó a los Obispos tanto de España como de Hispano-América...
También escribió una circular a las Asociaciones Apostólicas eclesiales dando a conocer la naciente obra e invitando a sus miembros a enrolarse en esta acción misionera.
En la primavera de 1958 se celebró el primer cursillo de preparación y en marzo de 1959 salió la primera expedición: 12 cooperadoras hacia la República Dominicana, para hacerse cargo de una serie de colegios que su gobierno edificaba a los largo de la frontera con haití. Siguieron más cursillos, nuevas cooperadoras destinadas a Argentina, Venezuela, Chile... y el Sr. Arzobispo, siempre más o menos en la sombra, pero siempre siguiendo el curso y acontecimientos de OCASHA y procurando buen profesorado para la formación de sus miembros.
Recuerdo una frase suya antes de partir hacia la República Dominicana: "Pensar que necesitaréis una paciencia casi infinita". Y es que nuestras inquietudes y brios juveniles, nuestros deseos de sembrar y ver los frutos, iba a topar con la calma y modo de ser tranquilo de los dominicanos. Bien comprendemos la frase bíblica: "uno es el que siembra y otro el que cosecha".
Gracias D. Casimiro, gracias. Desde el cielo intercede por esta obra de la Iglesia, por esta obra en parte tuya. Bendice a OCASHA.
Lucía Rituerto Miquele
(Miembro de OCASHA-CCS)
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Boletín Nº127