SEMBLANZA DEL PERFIL HUMANO DE CONCHITA SANCHIZ

Me piden que haga una semblanza del perfil humano de Conchita Sanchiz, fundadora de OCASHA. El escribir para el Boletín me viene grande pero lo voy a intentar.

Estoy en la orilla del mar, corre una brisa suave y hay una paz a mi alrededor que me ayuda a recordar como inicié mis primeros pasos por OCASHA.

Todo empezó así: Un día, allá por el año 1961, después de comer mi madre y yo escuchábamos la radio de sobremesa. Comentaban que un grupo de maestras, después de realizar un Cursillo de preparación en Zaragoza, iban a partir para Santo Domingo (República Dominicana) a colaborar allí como misioneras seglares con la Iglesia local.

Me pareció interesante porque no conocía movimientos de apostolado de ese tipo. En ese tiempo yo tenía una inquietud apostólica indefinida.

Por medio de una religiosa amiga, que me dio la dirección de la casa de Los Negrales, pude conocer a Conchita.

En este momento interrumpe mis recuerdos y mi tranquilidad una visita. Es Mercedes Morós que estuvo en la misma época que yo en Chile. Habíamos hablado por teléfono y le había comentado este encargo para el Boletín. Y empezamos a charlar.

- Mercedes: ¿Cómo fue tu primera entrevista con Conchita?

- Carmen: Fui a Los Negrales y tuvimos una breve conversación. Le hablé de mis inquietudes y ella me explicó un poco lo que era OCASHA.

Mi primera impresión fue la de una persona sencilla y corriente que me atendió con mucha amabilidad. Me comentó que iba a comenzar un nuevo Cursillo en Zaragoza y me ofreció la oportunidad de incorporarme a él sin ningún compromiso.

- Mercedes: ¿Estabas preparada para empezar en serio esta andadura?

- Carmen: Yo me sentía con poca preparación profesional. Se lo comenté y me dijo que no era inconveniente para hacer el Cursillo, que mis conocimientos de Corte y Confección, Manualidades y experiencia eran tan apropiados como cualquier profesión.

- Mercedes: Y te fuiste a Zaragoza...

- Carmen: Efectivamente allí llegué, en el Paseo Ruiseñores, en una Residencia para estudiantes que la llevaban unas monjitas. Allí es donde se hacían entonces los Cursillos de Formación.

- Mercedes: Al tratarla más de cerca, ¿qué te pareció Conchita?

- Carmen: Era una persona afable, muy activa, con una generosidad y un desprendimiento total.

- Mercedes: ¿Intentaba influir en vuestras decisiones?

- Carmen: Era muy respetuosa tanto en lo personal como en lo familiar.

- Mercedes: ¿Cuál era su misión en el Cursillo?

- Carmen: Coordinaba las clases con los distintos profesores, que no era cosa fácil porque había muchos temas de formación. En los ratos libres le gustaba enseñarnos canciones. Tenía un oído musical muy fino. También nos leía las cartas que le enviaban las Cooperadoras que estaban en destino.

- Mercedes: Yo recuerdo que en mi Cursillo éramos un poco trastos y ella tenía siempre un gran sentido del humor, ¿y con vosotras?

- Carmen: Eramos muy formales y nos tomábamos muy en serio todo. Era muy comunicativa y lo pasábamos muy bien.

- Mercedes: ¿Qué me dices de su capacidad de trabajo?

- Carmen: Era incansable. Madrugaba mucho; ella y su máquina de escribir eran inseparables. Escribía personalmente a todas las Cooperadoras que estaban en destino. Mantenía correspondencia con quien solicitaba información. Estaba en comunicación con los Obispos de los lugares donde había Cooperadoras y con la jerarquía de la Iglesia en España.

Vivía plena y gozosamente el sentido de Iglesia.

- Mercedes: Estando ella de responsable de los Cursillos, ¿cómo vivía ese protagonismo?

- Carmen: Era muy humilde y se sentía un instrumento en las manos de Dios. Tenía una fe ciega en la providencia y le funcionaba. Por eso aceptó el reto de llevar adelante el proyecto de OCASHA.

- Mercedes: Dime tres cualidades que destacarías de ella

- Carmen: Sencillez, desprendimiento y la forma en que transmitía su vivencia de Dios.

- Mercedes: ¿Algún defectillo?

- Carmen: No sería la palabra adecuada, pero llevaba mal el que la mintieran. Lo descubría enseguida y no lo disimulaba. El único lujo que se permitía era el teléfono, cuando se enganchaba...

- Mercedes: Estuviste unos meses en Los Negrales, donde Conchita hizo una Casa de Ejercicios que donó a la Iglesia ¿qué recuerdo tienes de ella en ese tiempo?

- Carmen: Era una amante de la Naturaleza. Le encantaba madrugar y dedicar un tiempo a las plantas que había allí. Igual podaba los pinos, que regaba o quitaba las hierbas. Allí siempre había tandas de Ejercicios Espirituales, reuniones, etc., y ella siempre estaba dispuesta a echar una mano en lo que hiciera falta.

- Mercedes: Los años pasaban y se iba haciendo mayor, ¿cómo vivió el ir entregando responsabilidades?

- Carmen: Con mucha naturalidad y confiando en el equipo que se fue formando. Como era una persona de oración, se sentiría reforzando espiritualmente lo que dejaba en otras manos.

- Mercedes: ¿Crees que fue una mujer que se adelantó a su tiempo?

- Carmen: Pienso que si. Practicó la tolerancia y la acogida en una época en que todo eso estaba muy sometido a normas establecidas.

- Mercedes: ¿Cómo crees que vería Conchita la OCASHA actual?

- Carmen: Estaría encantada de ver como ha sabido evolucionar y adaptarse al mundo de hoy. Ella era especialista en interpretar los signos de los tiempos.

- Mercedes: Pues que ahora, en el Cielo, en vivo y en directo, siga diciendo a la Virgen: “Mírales con mucho amor”.

María Carmen Campos y Mercedes Morós
(Miembro de OCASHA-CCS)


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Boletín Nº128