BOLIVIA, POR ELLA DOY MI VIDA...

Hace sólo unos días que llegamos de nuevo a Bolivia, para comenzar un nuevo compromiso misionero.

Tuvimos la suerte de llegar a El Alto por la mañana, así que fuimos todo el trayecto Santa Cruz – Cochabamba – El Alto, contemplando el paisaje desde el avión. IMPRESIONANTE. A pesar de haberlo visto varias veces, uno no deja de emocionarse al pasar al lado del Illimani, cuando parece que casi lo puedes tocar; al ver al “descabezado” Mururata a su lado; al observar el cambio de paisaje tan brutal al pasar de la zona tropical cruceña, a los valles cochabambinos y al llegar al árido altiplano paceño. Es difícil encontrar palabras que expresen las emociones que vivimos en ese momento. Pero se pueden resumir en el nudillo que se te forma en la garganta y al sentir que ya estábamos en casa, en nuestra otra casa, lejos de la familia y los amigos, pero sin duda en casa.

No sé que tiene esta tierra, que, sin darte cuenta, poco a poco, te va robando el corazón. Estamos seguros de que much@s compañer@s de OCASHA-CCS podrían decir lo mismo, ¿no es cierto?. Hay una cueca muy famosa que dice: “Viva mi Patria Bolivia, es una gran Nación, por Ella doy mi vida, también mi corazón…”. Y es verdad que en el corazón ya hay una parte muy grande que siempre será boliviana.

En los años que llevamos aquí hemos tenido la suerte de conocer un poquito el país: Cochabamba, Potosí, Santa Cruz, Sucre…, además de El Alto y La Paz, claro. Un país increíble, con un montón de recursos y oportunidades que casi nunca son bien aprovechadas. Un país dividido por intereses políticos y económicos, actualmente, casi herido de muerte a causa de la corrupción, las luchas de poder, y sobre todo por la falta de justicia social que condena a la mayoría de l@s bolivian@s a vivir en la pobreza. Sin duda merece la pena trabajar con y por este pueblo que, en la mayoría de los casos, necesita escuchar el mensaje de liberación de Jesús y hacerlo suyo, para poder salir adelante con dignidad y ganas de mejorar. Estamos seguros de que los bloqueos y los conflictos sociales no son el camino, pero, sin duda, hay momentos en los que el pueblo necesita expresar su desacuerdo con el poder establecido que los hace cada vez más pobres y marginados.

Se acercan momentos de zozobra ya que el pueblo ha puesto sobre la mesa temas profundos y difíciles de solventar. Sin lugar a dudas, se necesita un cambio profundo a favor del pueblo, ya que temas como la Asamblea Constituyente (en la que se pretende actualizar la Constitución), el gas, el abuso constante de las empresas transnacionales, etc. no se resuelven con un simple cambio de personas en el gobierno.

Sabemos que Bolivia necesita un hombre de Dios en el gobierno, capaz de entregarse gratuitamente por su pueblo, con la paz y la libertad que sólo te puede dar Dios para decidir las cuestiones que afectan a los intereses de los bolivianos, sin miedos a represalias de otros países y, sobre todo, capaz de optar preferentemente por los pobres, que en este caso son más de la mitad de la población.

Podemos afirmar que esta situación sólo la puede arreglar Dios, esperemos por tanto que le dejen hacer su trabajo

Recen mucho por esta tierra que tanto lo necesita y por todos los que estamos aquí.

Elena Granado y Pedro del Río

OCASHA-CCS


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Boletín Nº129