“Bolivianos el hado propicio…es ya libre este suelo...Morir antes que esclavos vivir”
Frases extraídas del himno nacional boliviano, que se canta diariamente en todas las escuelitas de este país, maravilloso, acogedor y lleno de contrastes: el país más pobre de Sudamérica, sobre un suelo rico en minerales; país que exporta gas natural, pero donde hay niños que caminan kilómetros para encontrar leña; país de verdes selvas y de seco y frío altiplano; país de alegres y extrovertidas gentes en las zonas cálidas y de introvertidas en las frías; país de mineros, campesinos y cocaleros; país profundamente religioso y con gran espíritu comunitario, pero dividido por las sectas; país en donde todos los años hay huelgas de maestros y campesinos reclamando sus derechos y en donde se puede elegir de presidente “democrático” a un ex-dictador; y país a donde nosotros fuimos “a dar algo de nuestra vida” y de donde recibimos mucho más en hospitalidad, sencillez, paciencia, valores, fe.
Pero, ciertamente, parece que el hado no se muestra muy propicio hacia Bolivia, ni para el resto del planeta.
Hace ya diez años que regresamos de Bolivia, ahora nuestras vidas se ven envueltas en un ritmo frenético propio de occidente y el mundo a nuestro alrededor cambia rápidamente en ciencia, tecnología, economía… Mientras, en Bolivia la pobreza continúa igual; Bolivia parece no salir de la confusión, del bloqueo, de los manejos pseudodemocráticos para impedir nuevas elecciones… A la vez la estructura económica y social se va erosionando tanto como lo hacen las infames carreteras del país, mal construidas y peor asfaltadas, cuando lo están.
¿A dónde se supone que vamos, unos y otros? Es difícil saberlo porque empleamos a la mayoría de nuestros profesionales en mantener nuestro sistema de vida, en producir cada vez más y más barato, en consumir lo no necesario aunque esto suponga quitar lo necesario al prójimo; nuestro “desarrollo” se sostiene explotando y aplastando a los pueblos del Sur. Vamos deprisa, nuestros hermanos bolivianos no pueden seguir nuestro ritmo y, como producen poco y consumen menos, pues no cuentan, no se adaptan a este sistema que nos llevará a: ¿alguien sabe la meta? ¿por qué empleamos tantos esfuerzos en mantener un “tren” cuyo destino no sabemos? ¿no es el éxito de este sistema el peor de los peligros?
Y en Bolivia…las noticias que nos llegan de allá acerca de la crisis política-económico-social son preocupantes. ¿Puede ofrecer Bolivia una alternativa distinta para su historia y como ensayo para otros lugares? ¿funciona realmente el sistema democrático? ¿llega a la gente, o nos perdemos en luchas partidistas estériles mientras cada vez más se degradan las condiciones de vida de los bolivianos? ¿interesa a alguien de dentro y fuera del país que esto funcione?
Como veis, parece que vivimos en un tiempo de preguntas e inquietudes y muchas veces las respuestas que se nos ofrecen no son admisibles por la razón y en justicia son insostenibles. Pensamos que cada vez más se harán patentes los riesgos y las incertidumbres a los que nos exponemos como individuos y como sociedad si seguimos en este ritmo de vida.
En Bolivia se siguen las consignas, tanto de los partidos como de los sindicatos o comunidades, casi por obligación, ¿será este el momento del cambio político, social, económico que impulse a salir al país del último lugar de la pobreza latinoamericana?, ¿está gestándose ese modelo de persona con criterios y valores morales, con ganas de discernir y buscar alternativas? ¿será posible acabar algún día con la corrupción?
Nosotros proponemos un modelo: Jesús de Nazaret, y descubrir a los hombres como hermanos, interpretar las oportunidades que se esconden en cada nueva crisis, y a esperar activamente contra toda desesperanza.
No sigamos siendo la generación insatisfecha –ya va quedando poco que expoliar para satisfacernos- tenemos medios, no podemos fallarles a los niños: sean o no nuestros hijos y no podemos olvidar a tantos hermanos que están allá anhelando futuro, tanto como muchas veces anhelan encontrar leña para poder cocinar.
¡Jallalla Bolivia!

Vicente Roig y Mª Sol Monzón
OCASHA-CCS
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Boletín Nº129