ENTREVISTA A INMA Y MARICRUZ

Inmaculada Fuentes y María Cruz De María han regresado a España hace unos meses tras concluir su cooperación en Bolivia. Han estado tres años colaborando como laicas misioneras en la Diócesis de Potosí. En este número dedicado a Bolivia la entrevista que mantenemos con ellas nos viene “como anillo al dedo” para continuar empapándonos de la realidad boliviana.

1.- Nos podéis contar en qué lugares y de qué forma se ha desarrollado vuestra tarea misionera.

Salimos de España el día 6 de Abril de 2.002, llegando a El Alto, Bolivia un día después, allá nos esperaban los madrileños Pedro y Elena, quienes nos acogieron en su casa 5 días y nos pusieron un poco al día de “la vida allí”, nos enseñaron a combatir el “sorojche” con la hoja sagrada de “coca”, íbamos liadas con la peseta y el euro y aún nos liamos más con el boliviano, el tema de agarrar el micro, el mini o esos taxis compartidos fue un show y nos resultaba curiosísimo, igual el uso de sombreros y gorras por todo el mundo, así como las polleras, las trenzas largas y negras y el colorido de las ropas y aguayos sobre un fondo marrón, árido; en fin aquellas sensaciones fueron únicas y no las olvidaré jamás.

Luego, vino a buscarnos el padre Adrián y nos llevó para Potosí, ¡12 horas de viaje! por un camino de tierra la mayor parte, fue terrible, ¡imagínense a las españolitas que apenas llevaban una semana en el Altiplano boliviano! Jajaja, llegamos muertas por el cansancio, pero fue precioso charlar con Adrián y ver todo ese paisaje de cerros y más cerros, llamas, vicuñas, plantaciones de quinua, maíz, haba..., el lugar donde íbamos a trabajar y vivir nos resultó muy bonito, estaba situado a 3.400 metros de altura, pero era zona de valle, con bastante vegetación y un río, esta comunidad se llama Puna.

Los lugares en los que hemos trabajado durante estos tres años han sido diferentes comunidades del área rural de Potosí. Allá nuestra tarea misionera se ha desarrollado en dos etapas:

Primera:

Proyecto educativo, cuyo fín era dar un impulso e influir positivamente en la calidad de la educación en el ámbito rural de Potosí, mediante la Reforma Educativa. Queríamos hacer atractiva esa reforma centrándonos en lo que tenía de positivo. Trabajamos con alumnos, padres, profesores y directores de las escuelitas pertenecientes a 4 núcleos educativos concretos, los que fueron: Puna, Yocalla, Tinguipaya y Toropalca . En estos lugares fuimos llevando a cabo actividades, dinámicas, juegos, charlas y otros trabajos que se improvisaban o surgían durante nuestro proceso de inserción y conocimiento de una realidad totalmente nueva y emocionante para nosotras, además fuimos aprendiendo e introduciéndonos en la cultura boliviana, en costumbres y formas ancestrales que nos resultaban misteriosas, diferentes y a veces, o muchas veces, incomprensibles; acostumbramos el oído al “quechua”, aunque fue más tarde (Enero-Abril, 2.003) cuando tuvimos la oportunidad de aprenderlo de forma más sistemática en un instituto de idiomas en Cochabamba.

Este trabajo resulto difícil ya que la Reforma Educativa era algo impuesto y no de la gente. Por otro lado, las comunidades donde trabajábamos tenían necesidades más básicas y de primer orden que la educación.

Todo esto fue durante el primer año de nuestra estancia en Bolivia, después y debido a muchas dificultades y circunstancias ajenas a nosotras, tuvimos que cambiar de trabajo y lugar, lo cual al principio resultó ser muy doloroso para nosotras pero luego acabó siendo una linda experiencia.

Segunda:

Nos mudamos a la comunidad de “Caiza D”, en el mismo departamento de Potosí y dentro de la misma zona arciprestal de la diócesis. En esta comunidad, y con ayuda del Padre Juan y de Monseñor Walter Pérez, nos pudimos introducir en la realidad del colegio, los internados (uno de chicos y otro de chicas) y un hogar; lugares todos vinculados con la parroquia, así tuvimos la oportunidad de conocer a una buena cantidad de niños y jóvenes, a muchos de los cuales acompañamos y apoyamos, especialmente a los del hogar, ya que la mayor parte del tiempo la pasábamos allá con ellos. Además en el año 2.004 impartimos clases de Psicología, Filosofía y Religión en el colegio, y con ello nos introdujimos en todas las actividades y acontecimientos en torno a la vida educativa de Caiza. Incluso en el área de educación no formal, mediante clases extraescolares con alumnos mayores que buscan sacar su graduado.

Trabajamos también visitando las comunidades cercanas a Caiza, donde y gracias a Elías, un amigo veterinario, nos pudimos introducir en sus realidades cotidianas relacionadas con sus cultivos y animales, a partir de ahí y mediante la aplicación de algunos conocimientos en medicina natural, que aprendimos mediante unos cursos organizados en la zona pastoral, se puso en marcha un plan de visitas a las familias más pobres y necesitadas de Caiza y las comunidades cercanas, con otra intención además, que era la de rescatar algunos y algunas catequistas existentes en otra época para así empezar a trabajar la pastoral de la zona de nuevo. Para esto contamos con la ayuda y colaboración de Jemima, una chica de Caiza, y la hermana Belén (curiosamente una compañera del Curso de Misionología en el San Pío). Esta fue una actividad muy linda con la que nos sentimos muy felices, pues nos relacionamos con gente maravillosamente sencilla.

Además, junto a otros amigos y colaboradores de allí, nos unimos para crear una asociación llamada “TIERRA Y VIDA”, mediante ella, pusimos en funcionamiento la marcha de 5 proyectos de desarrollo en el área rural, todos subvencionados por una organización llamada PROSAT, que distribuía fondos del Ministerio de Agronomía de Bolivia. El fin de estos proyectos es el desarrollo integral de las familias en el ámbito rural, dándoles la oportunidad de agruparse y aprender a llevar una pequeña empresa cooperativa de manera que se obtenga un medio de producción y de ingreso en las familias. Los proyectos eran dos de producción y venta de cerdos, uno en Caiza y otro en La Lava, otro de producción y venta de aves en La Lava y los otros dos de producción y venta de tejidos en telares y producción y venta de pan en Caiza, nos vinimos y quedaron funcionando con sus más y sus menos.

2.-¿Cuáles han sido las luces y las sombras de vuestra experiencia?.

LUCES:

SOMBRAS:

3.- ¿Qué poso sentís que ha quedado en la gente después de vuestra presencia en los diferentes lugares?.Quizás el poso sea el de una última posibilidad de solución para su problema, el de la escucha, la presencia, el saber que estábamos, el presentir de alguna manera que “ellos” eran el principal motivo, la razón de nuestra presencia allí. Ahora que no estamos dicen: “las extrañamos, ¿Cuándo van a volver?”... y esto nos hace añorarles más.

Creo que el hueco que les queda, es el que deja la ausencia de dos personas, que vivían y se movían simplemente prestándoles atención, preocupándose por sus vidas e intentando comprender y compartir para aliviar su dolor; así como entendiendo, participando y amando cada vez más sus costumbres, su cultura y a ellos mismos.

4.- ¿Cómo ha cambiado vuestra vida después de esta experiencia misionera y como os la planteáis en España?.

Es difícil contestar a esta pregunta. Ahora, al contrario que en la pregunta anterior, sería ver que poso han dejado sus vidas en nuestras vidas. Ver esto y asentarlo es un proceso largo que ahora estamos haciendo y en el que todavía queda mucho por asentar. Lo que si está claro es que, después de esta experiencia, hay un antes y un después en nuestras vidas.

Ahora, la palabra “IMPORTANCIA” se sitúa en otras “cosas”, son menos pero absolutamente esenciales y han pasado a un segundo lugar otras que ya no nos preocupan tanto. El estilo de vida propio del misionero o misionera es el estilo de vida de Jesús de Nazaret y es algo que se descubre y practica antes de salir de “tu tierra”, luego te vas y vives con gozo la experiencia que se te está regalando, la oportunidad de introducirte de lleno en las vidas de los elegidos del Padre, de compartir y enriquecerte con otra forma de vida, otra cultura. El misionero es consciente, constantemente, de la fortuna que le acompaña al haber sido elegido y llevado a vivir esa experiencia de encuentro. A la vuelta a casa, tras la experiencia en tierras lejanas, seguimos sabiendo que merece la pena seguir viviendo con un estilo evangélico, pero ahora nos acompaña la sabiduría aportada por la experiencia vivida, lo cual avala y confirma que esta opción de vida vale la pena.

La conciencia y vocación no nos va a permitir dejar de implicarnos con la realidad marginal ahora en España, sentimos que aquí o allí, es donde tenemos que estar, de ahí que desde nuestro regreso en Marzo de este mismo año, nuestras actividades laborales así como de búsqueda de trabajo y formación han estado enfocadas y dirigidas a la población más desfavorecida en Burgos en caso de Maricruz y en Málaga en caso de Inma.

5.- ¿Queréis añadir algo más? ¿Algún mensaje para los miembros de OCASHA-CCS en destino? ¿y para los de España?.

A los compañeros en destino les enviaríamos un mensaje de ánimo para los momentos de “sombras”,y que no les falte la oración, la luz, el entusiasmo y el convencimiento de que lo que hacen es muy, muy importante, de que esa gente que les rodea y acompaña les necesitan ahí cerquita y les quieren.

Que intenten ser felices, caminando siempre en la lucha de la justicia y la igualdad, haciendo presente aquí y ahora el Reino de Dios, que tiene y debe de llegar a los más débiles y necesitados de la Tierra.

Que el Espíritu Santo les guíe y les bendiga, también que no olviden que los misioneros laicos para muchos son la punta de lanza de la Iglesia y que los que estamos aquí creemos en vosotros y en lo importante de vuestra misión.


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Boletín Nº129