CAMPAÑA “SIN DUDA, SIN DEUDA”

La deuda externa es una carga crónica e insalvable para los países empobrecidos. No ha dejado de crecer en los últimos años, a pesar de las distintas iniciativas de alivio. Tanto los gobiernos del Norte como del Sur son responsables.

El cumplimiento de las obligaciones del pago de la deuda constituye un obstáculo que impide alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio (Erradicar la pobreza extrema y el hambre, lograr la educación primaria universal, promover la igualdad de género y la autonomía de la mujer, reducir la mortalidad infantil, mejorar la salud materna, combatir el SIDA, el paludismo y otras enfermedades, garantizar la sostenibilidad ambiental, fomentar una asociación mundial para el desarrollo).

Más de 70 países empobrecidos y de renta media no pueden invertir lo necesario en servicios básicos para su población, porque entre el 15% y el 40% de su presupuesto anual lo destinan a pagar su Deuda Externa. Esta falta de inversión social es uno de los factores que obligan a las poblaciones de los países del Sur a emigrar a los países del Norte.

El progresivo aumento de la deuda externa de los países más empobrecidos los hacen aún más vulnerables a las crisis financieras internacionales.

Desde nuestra óptica cristiana defendemos que la Vida es antes que la Deuda, y, por tanto, terminar con este problema es un acto de justicia.

La Campaña “SIN DUDA, SIN DEUDA”, lanzada por Caritas, CONFER, Manos Unidas, Justicia y Paz y REDES, se propone:

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Boletín Nº129