NEO-COLONIALISMO EN AFRICA

Cada año 70 mil licenciados africanos abandonan el continente para siempre. Según datos facilitados por Naciones Unidas .

Este movimiento se llama Green Card Lottery, pero en África se empieza a llamar neo-colonialismo encubierto. Cada año cerca de 70 mil africanos, muy bien cualificados, abandonan el continente atraídos por los nuevos programas de "inmigración selectiva" desarrollados por los países occidentales. Es un fenómeno que priva a África de sus mejores cerebros, colocándola en un círculo vicioso de pobreza y retraso social.

Un fenómeno nuevo.

De por sí el fenómeno de la emigración a los países occidentales no es nuevo, pero en los últimos años ha tomado unas proporciones que antes eran impensables. Según datos facilitados por Naciones Unidas el número de esta "fuga de cerebros" se ha triplicado en los últimos 40 años, llegando a situaciones paradójicas como la de que haya más médicos nigerianos en los Estados Unidos que en su propio país. La hemorragia es especialmente preocupante en los sectores científicos y tecnológicos, en los cuales los países africanos están obligados a suplir las deficiencias provocadas por la emigración de masas e importar personal cualificado, precisamente de los países occidentales, con un coste total de 14 mil millones de dólares cada año.

Programas agresivos.

Los programas como el Green Card Lottery y el Highly Skilled Migrant Programme británico han nacido para suplir el descenso demográfico de los países occidentales porque también empieza a notarse en los niveles altos de la cadena económica. Estos programas permiten, gracias a un complejo sistema de puntos, reclutar licenciados jóvenes provenientes de todo el mundo, que ya hayan alcanzado un nivel alto de instrucción, permitiéndoles terminar los estudios de especialización y conseguir experiencia laboral: Take the best and leave the rest (coge lo mejor y deja el resto), como han sido significativamente rebautizados. El problema es que raramente los especialistas deciden retornar a su patria ya que los países de adopción garantizan un nivel de vida más alto para sus hijos. Y así se le priva a África de enteras generaciones de personas instruidas y dinámicas. El fenómeno afecta a todos los países pobres pero azota al continente negro de modo particular: según los datos de la inmigración de Estados Unidos, seis de los diez países que "proveen" el mayor número de inmigrantes especializados son africanos.

Círculo vicioso.

Explicar esta disparidad no es difícil: los estados africanos son los más pobres, el nivel de los salarios es muy bajo, y la corrupción está difundida por todas partes, especialmente en las altas esferas, impidiendo el nacimiento de un sistema meritocrático. De este modo muchos especialistas están obligados a emigrar si quieren que se les reconozca su capacidad, y en los países occidentales tienen la posibilidad de demostrar lo que valen. Además, los programas occidentales atraen porque permiten a los recién llegados obtener los visados aún sin tener un trabajo, o poner en marcha una actividad económica. Objetivos, todos, irrealizables en África, donde es problemático hasta obtener un simple visado turístico entre un Estado y otro. Naciones Unidas está estudiando, desde hace tiempo, el problema para intentar poner un freno al fenómeno, creando un sistema de incentivos que hasta ahora no ha dado resultados apreciables. Sin embargo, algunos Estados como Eritrea recurren a métodos coercitivos, pidiendo una fianza de 15 mil dólares a los estudiantes que van al extranjero, o negando la expedición de los títulos de estudio hasta su regreso al país. Éstos son paliativos que actúan más (y de modo equivocado) sobre los síntomas que sobre el mal verdadero.

Alarmas sobre la instrucción.

La Unión Africana también ha decidido afrontar el problema acometiendo un programa para el mejoramiento de la instrucción y para una mayor integración entre los Estados del continente. Problemas urgentes, ahora que también Botswana y Sudáfrica, que hace diez años atraían a muchos de estos especialistas, han empezado a ralentizarse. Y se puede comprender lo grave que es la situación a través del hecho de que buena parte de estos desesperados, que en los pasados meses han asaltado las "fortalezas" de Ceuta y Melilla, estuviera compuesta por licenciados. Los agresivos programas de inmigración occidentales sólo son una cara de la moneda: si África no consigue mejorar sus condiciones de vida, será imposible bloquear la hemorragia.

Extraído de: SOLIDARIDAD.NET - El Portal de la Solidaridad.Autor: Matteo Fagotto (Traducido del italiano por Antonia Cilla) 15-12-2005

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Boletín Nº130