COOPERACION DE OCASHA-CCS EN ANGOLA Y MOZAMBIQUE

La cooperación de OCASHA-Cristianos con el Sur comenzó en Mozambique en el año 1999 y en Angola en el año 2001. En ambos casos, solamente se ha atendido un proyecto.
En Mozambique se ha cooperado en el Proyecto de Tete, en la Diócesis del mismo nombre, en los años 1999, 2000 y 2001.
El equipo estaba integrado por Francisco Monfort, Iluminada Capdevila, Francisco González y María Paz Ruíz. Cooperaron en la Escuela de Formación Profesional coordinada por los Salesianos.
En Angola se lleva cooperando desde el año 2001 en el Proyecto de Cubal, en la Diócesis de Benguela. Han cooperado en el Hospital de Cubal (enfermería, promoción de la salud, administración...) y pastoral. Las responsables del proyecto son las Hermanas de Santa Teresa de Jesús.
Las misioneras laicas de OCASHA-CCS han sido: María Angeles Delgado (2001-2003), Belén García (2001-2003), Neus Peracaula (2001-2006 y sigue vigente su cooperación) y Sita Portela (2004-2006 y sigue vigente su cooperación).

LA VIDA EN EL “BARRIO DE SAN JOSÉ”

Se llama Simão, pero todos le llaman “Sapalo”, debe ser que nació en sábado, y es costumbre poner a los niños un “nombre de casa” referido al día de nacimiento, y “sapalo” significa sábado en su lengua materna, el umbundu... Tiene ya 18 años, pero su historia comenzó hace mucho tiempo... Vivía lejos de aquí, de Cubal, y la guerra le hizo huir de su casa y de su familia (su padre fue llevado a la fuerza al ejército y su madre murió de malaria...) ”Era bien pequeño (como nos cuenta la Hna. Generosa) y ya estaba muy enfermo, de tuberculosis”... ”así llegó hasta nuestra misión”... Se curó y ya no quiso irse más de aquí; las hermanas Teresianas le acogieron junto a otros niños huérfanos y deslocalizados, le cuidaron, le ayudaron a estudiar... Y ahora es uno de nuestros “chicos” del “barrio de San José” (y ahora entro yo...): mi “pequeño universo” de trabajo en la misión de Cubal...

San José es un barrio creado por la Hermana Generosa para acoger a niños sin familia y a ancianos solos o enfermos “deslocalizados” por la guerra... o por la misma pobreza... La primera vez que entré en este pequeño recinto de casas me quedé impresionada... Y no, no fue por la pobreza de sus habitantes, o por la austeridad de las condiciones en las que viven... Fue por su calurosa bienvenida... por los cantos y danzas con que me recibieron... por la sonrisa de los niños y la mirada brillante de los “abuelos”...

No fue fácil organizar el trabajo en esta “familia original”, de abuelos y nietos... Pero poco a poco he ido encontrando mi sitio... he entrado en su “dinámica”... y ellos han entrado... y cómo!!!... en mi corazón.

Mi labor allí es “un poco de todo”, sobre todo compartir la vida con los niños... Acompañarles en el estudio, y también en los juegos; hacer de “profe” y también de hermana mayor... En definitiva, ir creciendo juntos, ellos por fuera y los dos (ellos y yo) por dentro... A veces me paro a pensar cuánto aprendo yo de estos “personajillos”... cuánto me interrogan y como ayudan a madurar mi opción misionera... Poco a poco, en las pequeñas cosas del día a día, descubro que la profundidad, la grandeza del ser misionero, está en sus miradas, en sus sonrisas...en el sentirnos un poco más hermanos... Gracias, Padre, por “la vida en el Barrio de San José”...

Carmen Portela “Sita” (misionera de OCASHA-CCS en Cubal -Angola-)

TRABAJO PASTORAL EN UN RINCÓN DE ANGOLA

Todavía recuerdo los talleres realizados en OCASHA-CCS sobre Biblia, catequesis, celebraciones, espiritualidad africana antes de nuestra salida a Angola... Recuerdo que intenté absorber lo máximo posible aquellas nociones y prácticas para luego hacerlas realidad en la misión...

Ahora intento hacer una “foto panorámica” de estos casi 2 años “en misión” y de cómo se ha ido concretando mi labor pastoral...

El primer encuentro fuerte con la religiosidad angoleña se produjo nada más llegar a Luanda, la capital... Coincidió que llegamos en Sábado Santo, así que fuimos a la Vigilia Pascual todavía mareadas por el viaje... Yo ya había vivido la liturgia latinoamericana en Colombia, con sus tambores... pero fue impresionante escuchar el “latir” del batuque... y sobre todo los cantos y el batir de palmas de todo un pueblo creyente, fervoroso... y, aunque ya he celebrado muchas misas en este tiempo, me sigue estremeciendo la fuerza y la vibración de la gente en la vivencia de cada eucaristía... eso sí es fiesta!!! (y no lo que vivimos casi siempre en nuestras parroquias de España, no?...)

Después de aquel primer impacto “sensible” y con la llegada a Cubal, nuestro “destino de misión”, la experiencia pastoral se fue haciendo más variada y profunda...

En Noviembre de 2004 tuve la oportunidad (por invitación expresa de nuestro obispo de Benguela) de participar en la Semana de Pastoral de la diócesis. Fue muy interesante conocer de primera mano todos los movimientos de laicos que existen en las diferentes parroquias y todas las comisiones diocesanas que impulsan muy variadas áreas de la pastoral: catequesis, jóvenes, obras misionales, pastoral del niño, salud (HIV-SIDA), vocaciones, liturgia, etc... El tema de reflexión fue el papel del laico en la diócesis, su participación en la vida de la iglesia local, su relación con el clero... Fue muy interesante el compartir en pequeños grupos y el diálogo a nivel de toda la asamblea; éste último fue muy participativo y sobre todo sincero respecto a lo que se esperaba de cada “parte” (clero- laicos)... Salí de allí con la impresión de haber llegado a una iglesia viva, con mucha fuerza y ganas de tener un papel importante en un momento decisivo de la historia angoleña, el de la reconciliación tras la guerra y la reconstrucción de un país que quiere despertar al desarrollo tras la consecución de la paz...

Y tras la visión general de la diócesis, en diálogo con el obispo y con las Hnas Teresianas, fui concretando mi labor pastoral más cotidiana: A nivel de catequesis, apoyando en la formación de catequistas y participando como catequista de la misión; a nivel de niños en actividades de animación misionera (tardes recreativas y acompañamiento de los grupos de infancia misionera en la parroquia); y, desde mi formación pedagógica, impartiendo formación a profesores católicos asociados en la parroquia de Cubal.

Son muchas las dificultades y carencias respecto a medios materiales que debemos superar en el trabajo pastoral, pero impresiona la organización que existe a nivel de catequistas en todas las pequeñas capillas de las aldeas y poblaciones cercanas a las ciudades como Cubal: catequistas responsables de cada capilla, catequistas auxiliares, evangelistas (laicos más formados que coordinan a todos los catequistas de una zona determinada), consejo parroquial... Sin todas estas estructuras no sería posible la evangelización en muchos lugares adonde no consiguen llegar los sacerdotes... Y ambos, sacerdotes y laicos, se coordinan y son conscientes de la necesidad de una corresponsabilidad eficaz para la buena marcha de la vida de la iglesia local...

Y, aunque es necesario seguir trabajando “hacia adentro” en la iglesia de Benguela, también ha llegado el momento del “ad gentes”; y tras la paz y el esfuerzo por el desarrollo, los angoleños quieren dejar de sentirse dependientes de la fe y la ayuda de otros países, para abrirse a compartir la fe y la vida comunitaria que están revitalizando día a día con otros que aun son más débiles... Así, este Agosto celebraremos el “Primer Congreso Misionario” de nuestra diócesis de Benguela, donde se sentarán las bases del trabajo de evangelización para los próximos años... Será una nueva oportunidad para mi, para compartir la fe y la esperanza de la iglesia en Angola, para seguir empapándome de la fuerza de la religiosidad africana, que en medio de la dificultad siempre esta dispuesta a danzar en acción de gracias y nunca se cansa de caminar y de hablar de Dios al hermano... Todavía me queda mucho que aprender de esta iglesia hermana!!!

Un abrazo desde Angola

Sita Portela (misionera de OCASHA-CCS en Cubal -Angola-)

MI TRABAJO EN EL HOSPITAL

Me gustaría en estas líneas hablaros un poco de mi trabajo en el hospital que llevo haciendo todo este tiempo. Yo no me imaginaba lo que podía llegar a suponer trabajar aquí, empecé en pediatría, ahora en mi segundo compromiso se me propuso ir al centro antituberculoso, la idea me pareció bastante atractiva, trabajar con enfermos de tuberculosis y SIDA, intentar crear una clínica móvil para visitar los enfermos en las comunidades, la formación continua del hospital, educación sanitaria a las madres y enfermos…

Después de dos meses, con una tos psicológica que no pasaba, me empecé a sentir como en casa.

El centro antituberculosis es como una pequeña ciudad, 400 enfermos internados con sus acompañantes durante dos meses, hacen que sea diferente intentar organizar todo, mi trabajo, la convivencia con la gente, las campañas de limpieza, los momentos de diversión … a veces entre nosotros los enfermeros decimos que se parece más a un circo o una guardería que a un hospital.

Pero más que todo este montón de trabajo, más que todo lo que he aprendido sobre tuberculosis, siempre me va a quedar todo lo que he llegado a compartir con la gente, todas las veces que me han dado el privilegio de poder entrar en la intimidad de la gente, en sus corazones, en sus miedos.

Venimos supongo que como todo el mundo de una educación llena de tabús, donde la muerte acostumbra a ser uno de los principales. Aquí en Angola la tuberculosis resistente es un gran problema, y en nuestro centro también internan enfermos de SIDA, normalmente en su fase terminal. Una de las cosas que más me ha costado aprender es la de saber estar al lado de los pacientes hasta el final, la de acompañar y ayudar en la medida de lo posible los últimos momentos de la vida de mucha gente… gente por la que he sentido siempre un gran cariño.

Lo que he aprendido es a estar y hablar sin palabras, ha sido un descubrimiento de los otros y de mi misma. Una de las cosas que me sorprendió más cuando empecé a trabajar en el centro fue la falta de contacto físico con los enfermos. Un beso o una caricia muchas veces pueden llegar a hacer tanto bien como el propio medicamento.

Otra realidad dura que encontré fue la de los enfermos terminales de SIDA, muchas veces rechazados hasta por su propia familia, el miedo y la falta de conocimientos sobre esta enfermedad está haciendo que muchos de los enfermos se sientan muertos aún estando entre nosotros.

Me acuerdo de Pedro, que tenia 12 años, la familia habló con nosotros para llevarlo a casa, decidimos darle medicación por 15 días y que volviera a un control, tanto el como yo sabíamos que no iba a volver nunca. Simplemente vino y me pidió medicación para un mes, me dijo que necesitaba descansar, yo lo entendí bien y acepté. Él simplemente me dio la mano, no dijo nada, yo tampoco. Me apretó con tanta fuerza, me miró directamente a los ojos y se fue sin decirme ni una palabra.

Siempre he creído que la gente, los enfermos terminales saben perfectamente cuando llega la hora de partir. Pedro lo sabía, hacía semanas que estaba triste, poco a poco se iba apagando, ya no era el niño alegre y parlanchín de cuando internó hacía seis meses.

Supongo que cuando llega la hora todo el mundo tiene miedo. Es muy difícil hablar con alguien directamente sobre la propia muerte, de dejar este mundo, de dejar los seres queridos, de dejar la vida.

Antes cuando moría algún enfermo muchas veces “me enfadaba”, hacía un montón de preguntas que nunca tenían respuesta, ahora tengo la seguridad de que nadie muere al azar, cuando la muerte llega es porque tiene que ser ese mismo momento, y no lo puedo racionalizar pero es así mismo, la muerte forma parte de la vida, es un paso ineludible que todos damos.

Ahora mi preocupación no está en cuestionarme el por qué, sino en ayudar a que la gente llegue a este paso con la máxima paz posible, ayudando a resolver las cosas pendientes que le quedan. Aún así como enfermera me cuesta hablar directamente del tema, se que cuando pierda este miedo llegaré a ser mejor enfermera, mejor persona y podré ayudar a la gente a dar este paso. Siempre pensé que para esto era necesario tener muchos conocimientos, facilidad de palabra, “espiritualidad”, cualidades que pensaba que yo no tenía.

Pero esta vez no hizo falta ni una palabra, antes de irse, sabiendo ya que no iba a volver, no me dijo ni una palabra, sólo me dio la mano, con tanta fuerza que me hizo daño. Fue así sin ninguna palabra como me dijo: “ adiós, me voy, tengo miedo. No me quiero ir, no llores o yo también voy a llorar, nos volveremos a ver. Gracias por todo, te quiero…”

Todo esto me lo dijo sólo con la mano y su mirada, no hizo falta ni una palabra, los dos sabíamos que era una despedida, que no nos volveríamos a encontrar por un tiempo…

Lo recuerdo sentado en la puerta del hospital, esperando a que su madre acabara de recoger todas las cosas. No se despidió de nadie más, sólo de mí… Aún me pregunto por qué me eligió a mi, pero simplemente le doy las gracias por todo lo que me dio con aquel apretón de manos, por todo lo que me dijo sin ninguna palabra, por despedirse de mí, por dejarme entrar en su mundo de miedos, por toda la vida que me dio antes de irse.

Neus Peracaula Pueyo (misionera de OCASHA-CCS en Cubal)

FORMACIÓN PROFESIONAL EN MOZAMBIQUE: UNA VISTA AL PASADO Y PRESENTE PARA CREAR FUTURO

Nadie pone en causa, hoy en día, que formar hombres y mujeres con capacidades profesionales diversas es una necesidad, sea de las sociedades desarrolladas y super-técnicas como de las sociedades que van iniciando lentamente su desarrollo, de manera especial las sociedades africanas.

Para entender un poco lo que aquí voy a presentar dejadme dar un breve repaso a la corta historia de este país que alcanzó su independencia sólo en 1975.

Al abandonar brusca y violentamente Mozambique, los colonialistas portugueses dejaron detrás de sí una sociedad incapacitada, profesionalmente hablando, para llevar adelante las estructuras industriales existentes.

Había existido una política colonial que prohibía a los nativos estudiar más de la tercera clase. Sólo en las misiones cristianas, fuera de los ámbitos urbanos de las capitales, se fue formando con un poco más de nivel a los estudiantes allí acogidos, mayormente provenientes de la zona rural.

Las pocas estructuras educativas existentes se encontraron con edificios pero con falta de profesores preparados para llevar adelante la tarea educativa. Mucho más en el campo de la formación profesional.

La guerra civil que sobrevino al sistema marxista impuesto al inicio de la independencia, vino a destruir lo poco que había, llevando al país a una situación de total pobreza en todos los ámbitos.

En 1992, día de San Francisco de Asís, día en que se firmó la paz y terminó la guerra civil de 15 años, podemos decir que comenzó la auténtica aventura de Mozambique en el campo del desarrollo en todas sus áreas, de manera especial en la educativa.

El país entero, ayudado por la comunidad internacional, se lanzó con fuerza a crear escuelas para todos los niños y niñas; a implementar escuelas de formación de los profesores.

En el mundo laboral faltaba todo tipo de mano de obra cualificada.

La vista se dirigió entonces para las Escuelas de Formación Profesional. Ellas deberían ser mejoradas, habilitadas con máquinas y herramientas, aumentadas en número y en lugares. De aquí tendrían que salir rápidamente los obreros preparados para enfrentar el desarrollo económico del país.

En este momento histórico de la Formación Profesional, los Salesianos presentes en el país desde 1952, quisimos desde nuestro carisma educativo asociarnos a este empeño gubernativo avalado por las organizaciones internacionales como prioritario.

Después de un buen estudio realizado en el país, se constató que la Formación Profesional era deficitaria en todas sus áreas: organizativa, económica…, y lo peor de todo: más del 80% de los alumnos que iniciaban la formación profesional no terminaban. Tantas esperanzas se quedaban frustradas.

La solución: buscar otras alternativas, otros programas educativos profesionales, otras estrategias, otros métodos. En definitiva: había que realizar una TRANSFORMACIÓN TOTAL DE LA ENSEÑANZA DE FORMACIÓN PROFESIONAL.

Ahora bien: ¿cuándo hacerla e iniciarla? ¿Cómo? ¿Qué programas? Y, sobre todo, ¿quién iniciaría?

Después de aceptar un escuela profesional en Moamba, con internado incluido, para los chicos recién salidos de la guerra, huérfanos y de la calle, los salesianos creamos dos centros de formación profesional no reglada en Maputo y en Matola.

Queriendo continuar con nuestra política de expansión de la red profesional educativa en otras provincias, salió la oportunidad de hacer una nueva Escuela Profesional en la Provincia de Tete, a unos 1650 Km. de la capital del país.

Los donadores existían: Cooperación Española financiaba la construcción; el gobierno mozambiqueño cedía el terreno; la Iglesia local hizo de intermediaria para conseguir los contactos oficiales y su aprobación gubernativa.

Uniendo esfuerzos, los salesianos, pocos en número y atendiendo varios y diversos frentes, nos lanzamos a esta nueva aventura, dupla en dos aspectos: sería nueva como construcción y ciudad, pero sería la primera escuela profesional de Mozambique que iría a comenzar a utilizar un nuevo programa y método educativo profesional, de acuerdo con el Ministerio de Educación.

Existía casi todo. Pero, lo más importante faltaba: el personal educativo, pues los dos salesianos que iban a iniciar la Escuela eran insuficientes para realizar este trabajo nuevo.

De ahí vino pedir ayuda a otros grupos eclesiales dispuestos a colaborar juntos con nosotros para el bien de los jóvenes necesitados de Tete.

Nuestro superior pidió esta colaboración a OCASHA-CCS y sin tardar mucho obtuvimos la respuesta afirmativa que tanto necesitábamos. Se nos enviaba un equipo para ayudar en la creación y funcionamiento de la Escuela.

Para grata memoria cito los nombres de estos misioneros seglares que tanto hicieron por esta Escuela y sus jóvenes: el matrimonio de Castellón, Iluminada Capdevilla y Francisco Monfort; la antequerana Mari Paz Ruiz de la Linde y el cacereño Francisco González.

Llegaron en el año 1999 y su estancia de tres años sirvió para, en unión con los dos salesianos, el portugués Joaquin Gomes y el santanderino Rogelio Arenal, poner a funcionar con mucha alegría, mucha creatividad, mucha lucha y mucho sacrificio una aventura nueva para el país y para cada uno de nosotros.

Éramos conscientes todos de que no sabíamos mucho. Cada uno tenía sus especialidades y cualidades, y fue el saber unir todo eso que nos hizo expertos para crear, fundar y consolidar una nueva realidad en la Formación Profesional del País.

Un nuevo método iba a ser usado: la formación profesional modular, que implicaba disciplinas nuevas, métodos nuevos, programas nuevos y avaluaciones diferentes a las utilizadas en el país.

De los 5 que iniciamos esta Escuela ninguno estamos ya en ella. En Diciembre de 2005 ya salió formada la 3ª generación de chicos y chicas formados. Algunos de ellos ya están trabajando en el mundo profesional. Otros consiguieron aumentar el nivel de los estudios. Algunos, están siendo profesores de prácticas en las nuevas escuelas profesionales creadas.

Con humildad, ¿cuál fue la aportación de la Escuela Profesional Don Bosco de Tete, en Mozambique, a la Formación Profesional?

Fue la primera piedra para ponerse en movimiento mucha gente y organizaciones para formar otras escuelas e ir mejorando el método inicial que ya quedó ultrapasado.

Hoy, en el año 2006, ya existen más escuelas nuevas en el país que están implantando el nuevo programa. El propio gobierno ha establecido, en colaboración con la Red Salesiana de Escuelas de Formación Profesional de Mozambique, una red de escuelas gubernativas antiguas para la transformación de las mismas a los nuevos currículos.

Este mismo Febrero de 2006 se ha colocado la primera piedra de lo que será el Instituto de Formación Pedagógica de los profesores de Formación Profesional, dirigido por los salesianos, pero puesto al servicio de todas las escuelas profesionales del país, públicas y privadas.

Después de 5 años luchando con el gobierno, éste ya ha reconocido la Formación Profesional que se da en estos nuevos centros y es reconocido sea para el ámbito académico como para el laboral. Esta fue una de nuestras primeras luchas en Tete.

Todavía se está discutiendo la reforma Profesional, pero todo ello va dando sus pasos positivos, que confirman que la aventura iniciada en Tete valió la pena, pues sirvió para que otros muchos se lanzaran a este desafío.

Desde aquí vaya mi GRACIAS al equipo de OCASHA-CCS que fue también fundador de esta Escuela y de esta nueva Reforma.

El sueño se hizo realidad y el futuro se presenta esperanzador, pues ya estamos viendo los frutos en nuestros primeros antiguos alumnos.

Rogelio Arenal, sdb
Escuela Profesional Domingo Savio
Inharrime (Inhambane) Mozambique 26 de febrero de 2006

Carmen Portela “Sita”(misionera de OCASHA-CCS en Cubal -Angola-)
Neus Peracaula Pueyo (misionera de OCASHA-CCS en Cubal)
Rogelio Arenal, sdb

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© 2006 OCASHA-CCS
Boletín Nº130