¡De nuevo Navidad!.Ya ha pasado un año de trabajo, de prisas, de móviles, de reuniones, preocupaciones, desalientos, crisis, risas, de calor... de frío, y de nuevo Navidad.
No se si a vosotros os pasa, pero yo necesito sentarme y pensar, tomarme tiempo, mirar hacia atrás, sonreírme con lo que salió bien y mejorar lo que no salió tan bien.
Pienso en los compañeros y compañeras que están cargados de ilusiones porque muy pronto estarán en una nueva tierra, con nuevas personas y con nuevos aires. A ellos les deseo lo mejor y los invito a que llenen sus manos de ilusiones y de esperanza, que su corazón esté abierto y sensible para acoger y dejarse acoger. Que la palabra compartir la llenen de sentido y se den la oportunidad de descubrir que las cosas pueden ser de otra forma, con otro ritmo y otro color. Empaparos de la tierra y del agua, arroparos con las personas que allí se encuentran y, sobre todo, sed felices porque tenéis la dicha de vivir y anunciar la Buena Nueva.
A los compañeros y compañeras que se encuentran desde hace algún tiempo en esas otras tierras, deciros que sois los que nos mantenéis con ilusión a los que ya regresamos. Abrid vuestros ojos, con una mirada siempre en positivo, explorando la vida juntos, pues siempre hay algo nuevo que descubrir. Empaparos como esponjas pues eso os dará las fuerzas para seguir adelante. Es el manantial que nos refrescará y saciará a otros.
A los que volvimos hace unos meses o hace treinta años, a los que aún sin conocer me une la alegría de haber compartido un sueño y la dicha de haber estado con los hermanos del Sur. A todos los que estando aquí compartimos, desde lugares muy diferentes, el trabajo por un mundo mejor donde todos tengamos nuestro lugar. A los que descubrimos el compromiso no desde la comodidad y la lejanía, sino desde el servicio de ofrecer al otro nuestras manos, nuestro tiempo, nuestros talentos.
A la familia y a los amigos, darles las gracias por la paciencia que nos tienen. Antes de irnos compartiendo los miedos y las inquietudes, cuando estamos en destino por acompañarnos y dedicarnos sus ojos para leer lo que escribimos, y sus palabras para levantarnos cuando estábamos abatidos, su risa para acercarnos la alegría de vivir y su corazón en constante sintonía con nosotros y lo que hacíamos. Y cuando volvemos por dedicarnos todo su tiempo y su escucha, por entendernos y compartir ese trozo de vida.
A todos y a cada uno de vosotros:
¡¡¡FELIZ NAVIDAD!!!
Esperanza Méijome Pérez
(Miembro de OCASHA-CCS)
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Boletín Nº123