II CONGRESO AMERICANO MISIONERO: AMERICA, EL CONTINENTE DE LA ESPERANZA.

Con esta premisa comenzábamos los 3000 asistentes el II Congreso Americano Misionero (CAM 2-COMLA7), que se llevó a cabo a finales del mes de noviembre en la ciudad de Guatemala.

Prometía ser interesante:...fue mejor!!.

De entre los catorce misioneros laicos, procedentes de diferentes organizaciones y movimientos que trabajamos en San Pedro Sula en distintas tareas y pastorales, se me dio la oportunidad de participar en un evento que sin duda ha de marcar un cambio en esta nuestra Iglesia... Sí, somos muchos los que pensamos que este mundo se puede y debe mejorar y por supuesto que "Otra Iglesia es Posible". Queremos otro Mundo, porque es necesario y urgente. Un Mundo uno, sin primeros ni terceros, sin imperios y sin genocidios, sin lucros sanguinarios y sin exclusiones desesperantes. Queremos otra América, sin dominaciones ni Alcas...otra Iglesia también, sin diferencias de clases, sin centralismos. Que nadie se escandalice: es cuestión de ser observadores y de aceptar la necesidad de un cambio, pero de esto no me toca hablar ahorita.

Con este congreso se pretendía:

1- A nivel de evento eclesiástico:

Se vivió una vez más el reforzamiento eclesial, "el culto a la clericalización". Las 6 ponencias con las que comenzaba la jornada laboral fueron impartidas por el enviado papal, un arzobispo, un presbítero, dos obispos y una mujer del equipo de Perú...Creo que son innecesarias más explicaciones.

2- Nivel espiritual de los pobres:

Desde su cosmovisión maya, los indígenas quichés -los anfitriones guatemaltecos- nos permitieron compartir cada mañana sus oraciones. Una buena forma de sintonizar con el país, su gente, su cultura, su religiosidad...su sorprendente mundo maya. ¡Mejor contacto con esta realidad, imposible!.

Eran oraciones sencillas, donde nos movíamos según la orientación de los puntos cardinales, estaban cargadas de humanidad, sentimiento, amor, mucha fe, mezcladas con el aroma del copal e iluminados por el espíritu y candelas multicolores: ¡algo espectacular!.

3-Latinoamericanidad:

Recuperación de la Iglesia Americana, destacando la importancia de su papel y el de su pueblo, ya que se nos considera el Continente de la esperanza...esa que, ante los momentos que se viven, no debemos perder.

El denominador común: el hambre, la pobreza, la corrupción y la violencia en constante crecimiento, pero ha aumentado también la conciencia, la protesta, la organización, la voluntad explícita de alternatividad.

4- Ponencias Oficiales:

Todas las ponencias partían de las reflexiones de la "Redemptoris Missio". De entre ellas, me gustaría destacar:

A.- Las innovadoras aportaciones de Joaquín García, OSA, en su ponencia: "La Misión, testimonio de la Creación", donde habla de cómo las iglesias cristianas y el concepto de salvación están en crisis; nos anima a buscar rutas creativas para la fe y a recordar que los cambios de la historia deben cambiar los puntos de vista de la teología cristiana. Es posible la misión eclesial que nos aproxima al mundo de lo real, nacido del Dios de la Vida.

La mirada a la creación favorece un ecumenismo dialogante aunque cada religión mantenga su diversidad e identidad.

B.- Es digna de mención la única participación femenina como ponente, pues sí dieron su testimonio una niña y una mujer.

Adelaida Sueiro del Equipo Mujeres de Perú , expuso el tema: "La Misión, anuncio del Evangelio de la Vida para todos y en plenitud". Destacando documentos tradicionales, como Medellín y Puebla, explicó la importancia del papel de la mujer en la Iglesia.

C.- Otro tema que nos hizo vibrar a los asistentes fue el relato de nuestros mártires. Fue un momento muy emotivo cuando citaron una frase de Mons. Romero que dice: "CREO EN LA VERDADERA NECESIDAD DE QUE EL PUEBLO SE ORGANICE". Estando en un evento de esta índole era más que apropiado. Al igual que hacer resonar la palabra de un mártir de la casa anfitriona: "EL PUEBLO QUE CONOCE LA VERDAD CONSTRUYE UN PAIS DISTINTO", de Mons. Gerardi, victimado por el esclarecimiento de la verdad y la recuperación de la memoria histórica de Guatemala.

5- Mesas de trabajo:

En las tardes nos reuníamos en grupos de 10 personas para debatir sobre los nueve temas que se eligieron para este Congreso, expuestos a lo largo de las mañanas en las ponencias y recogidos en un material que previamente habíamos leído y preparado en nuestra diócesis de origen.

Hay que felicitar al país organizador pues fue excelente la labor que realizó ante un número tan grande de participantes.

Conclusiones:

En la Iglesia las inquietudes están convergiendo en la propuesta de un proceso conciliar, que parecerá inoportuna, y que sin embargo traduce muy eclesialmente la voluntad multitudinaria de ser y de hacer otra Iglesia: más al lado de los pobres del Reino, más fraterna.

Vivimos con el sentimiento -que no, sometimiento- de pertenencia a una Institución Eclesial, fieles a ella y abiertos al Espíritu, Buena Noticia que se hace presente en los pobres.

Con la alegría de colaborar junto a vosotros en la construcción del Reino, se despide con un abrazo fraterno...

Silvia Heredia Martínez.
(Miembro de OCASHA-CCS)


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Boletín Nº124