DESDE EL BATEY 5 DE BARAHONA

Queridos/as amigos/as:

¿Cómo estáis?. Esperamos que muy bien, dentro de lo que os deje la situación mundial y nacional.

Hace ya casi tres meses que hemos regresado de España y a algunos todavía no os habíamos dicho mucha cosa. En pocos días nos tuvimos que poner al día y no fue fácil.

Por lo menos algunas cosas se nos han hecho más sencillas: María ha aprendido a dormir sin necesidad de que se la acune, así que a las 8.30 p.m. está en la cama. Eso nos deja bastante tiempo tras la cena para trabajar.

Dos financiadoras nos han dicho que no a nuestra solicitud de una "guagua" nueva; aún quedan por responder otras tres. Por lo menos, cuando se nos quedó parada Monseñor respondió muy bien y costeó la reparación. De nuestra mano no estaba hacerlo, eran demasiados cuartos. Y aunque estuvimos un mes moviéndonos como pudimos, hemos reiniciado todas las actividades.

Claro que, ahora no sabemos si tendremos que dejarla aparcada por el precio al que se ha puesto el combustible. En una sola semana ha subido el galón de diesel ¡7 pesos¡ y el dólar y el euro suben todos los días. Cuando llegamos en septiembre el cambio del dólar estaba a 33 por 1. Ahora está a 43 por 1. Y no hay quien lo frene. Y con el alza del dólar sube todo lo demás: lo importado y lo nacional. En el batey ya es difícil encontrar pollo. La libra ha subido tanto que la gente no lo compra. Así que ¿para qué traerlo? Pero ahí están los economistas de pro aconsejando que se dolarice la economía. ¡Que dolaricen su casa si quieren!.

El 11 de noviembre hubo una huelga general convocada por las organizaciones populares. Gracias a Dios, hubo pocos incidentes que lamentar ("sólo" 8 muertos) porque se hizo un llamamiento a la calma, a pesar de que el presidente dijo que no iba a permitir desórdenes y sacó el ejército a la calle (hasta con las caras pintadas y tanques). El país se paralizó. Pero yo no sé si fue porque la gente estaba de acuerdo con la huelga o porque, al no haber transporte, no había manera de moverse. Lo cierto es que el pueblo tiene la cabeza agachada, aguantando todo lo que le están echando. Se quejan, sí, pero como pidiendo clemencia, pidiendo por favor, en vez de exigir que no se la mate de hambre y de vergüenza.

Pero este presidente sólo piensa en reelegirse. Eso tiene dividido a su partido. Su lema es que "aún queda mucho por hacer". Será rematarnos, decimos nosotros. Pero todavía eso le va a dar tiempo a hacerlo en lo que le queda de legislatura.

¿Cómo se puede vivir tan lejos de la realidad?. ¿Cómo se puede vivir sin reconocer que "los dominicanos y dominicanas" son gente de carne y hueso, con rostro?.

De verdad os decimos que no sabemos cómo es que está viviendo la gente. O sobreviviendo. O malviviendo.

A veces, ya en la tardecita, antes de cenar, me siento en la casa de mi vecina Lisiena, que tiene un colmado. A ella no le gusta vender y a mí me encanta. Así que vendo. Conozco a la gente que viene. Sé cuántos son de familia. Llega, entonces, una de las niñas de Rosa, que vive en los barracones (lo peor de lo peor). Sé que son papá, mamá y cuatro niños con ella. Seguramente tienen plátano verde para sancochar (cocer). Y compra, de "compaña", un trozo de salami como de tres centímetros de ancho, una cebolla (pequeña) y dos o tres huevos. Quizá dos o tres panes también. Y yo sé que esa es la cena para los seis.

O viene Silvio, reventado de recoger hierba para venderla en sacos como comida para los puercos. Y compra dos panes. Allí mismo compra un peso de mantequilla y los unta. Y esa es su cena. Quizá el día que consiguió algo más lo acompaña con un refresco.

Y no hay gas de cocinar en toda la zona. Ni en Barahona. El gobierno no ha pagado el subsidio a las importadoras y éstas no están sirviendo a las envasadoras. A nosotros nos dura un tanque de 50 libras unos seis meses. Pero aquí les dura cerca de un mes, más o menos, por el tipo de comida que se guisa. Así que ahora hay que volver al carbón vegetal, con lo que eso supone de deforestación. Y el que no puede pagar el carbón, pues se va al monte "a cortar unos palitos".

Y la UNAP (Unidad de Atención Primaria) de las comunidades no funciona. La de aquí no tiene equipos, no tiene medicinas…¿para qué va a pasar consulta la médico pasante?. Y la enfermera lleva un año sin cobrar. Y aguanta porque quizá algún día…llegue algo.

Personalmente, tengo que confesar que estoy un poco deprimida. Nunca había estado inmersa en un país en crisis. Es como estar dentro de un edificio lleno de grietas. Temes que se caiga de un momento a otro, pero no sabes ni cuándo ni por dónde empezará el derrumbe. Siempre, lo peor, es la incertidumbre. A veces, siento ganas de llorar. No por nosotros, claro, sino por la gente. Nosotros no nos podemos-debemos quejar. Tenemos un sueldo todos los meses, el respaldo de la Iglesia, de nuestras familias y amigos, de OCASHA-CCS. Pero ver a la gente y a los niños es muy fuerte. Y escuchar a los políticos, más fuerte todavía.

Reconozco que también siento un poco de miedo. Me veo un poco reflejada en su situación (salvando las distancias). Cuando nosotros volvamos, ¿qué vamos a hacer?. ¿Encontraremos trabajo?. ¿Tendremos que andar contando hasta los céntimos para todo?. ¿Habrá que depender durante mucho tiempo del sudor de nuestras madres?. La situación tampoco está fácil en España con el trabajo, la vivienda, los precios de la alimentación…y esos políticos que intentan darnos gato por liebre.

Hoy es primer domingo de Adviento. Hace un mes que todo está con bombillitas y guirnaldas. No creo que este año la gente vaya a tirar la casa por la ventana. O quizá sí, pensando que puede ser el último (humor tétrico).

Llevo dándole vueltas a cómo me estoy preparando este año para recibir al que es la esperanza del mundo. A Aquel en quien digo creer. Y me está costando bastante. Confieso que la situación me desborda. Es como una losa sobre mi cabeza. Pienso en el pueblo de Israel cuando estaba en Egipto y cómo creyeron en Moisés cuando les dijo que iban a ser libres.

La gente aún mantiene la esperanza de que esto vaya a cambiar o que, al menos, no va a ir a peor. Sinceramente, es difícil, tal y como el gobierno está manejando los asuntos. Pero cada vez la soga está más apretada alrededor del cuello de Dominicana. ¿Hasta cuándo va a aguantar?.

Y no creáis que no veo signos de aliento. Mucha gente a mi alrededor me los da cada día. Pero es como si estuvieras viendo que alguien se está acercando a un precipicio y le gritas que no se mueva más, pero no te oye, sigue caminando. ¿Qué es, entonces, lo que tengo que hacer?. ¿Correr detrás, seguir gritando más fuerte, volver la cabeza…?.

Siento que quizá no me estoy expresando muy bien. A algunos esta carta os va a resultar bastante deprimente. A otros hasta alarmante. Y no es eso lo que quiero transmitir. Sólo quiero seguir con la cabeza alta para poder ver al que viene, precisamente en estos momentos en los que parece que el cielo se va a caer (Lucas 21, 25-28).

Antes de anoche comentaba con José lo pendejos (estúpidos) que sé que los demás nos ven en muchas ocasiones (no sólo a nosotros, sino a todos aquellos con los que trabajamos y que día a día intentan hacer las cosas "como Dios manda").

Siempre yendo contracorriente.

Si hay un grupo que decide organizar unos chiringuitos de bebida y música y decide llamarlo fiestas patronales sólo para que las casas licoreras y ellos se enriquezcan y te opones, entonces es que estás contra el "progreso" de la comunidad, porque "patronales tienen todos los pueblos que se precien". Aunque eso suponga empobrecer aún más a las familias (pues los hombres se gastan lo que tienen y lo que no tienen bebiendo).

Y si comentas que no es moral hacer negocio prestando al 5% de interés ¡semanal¡, te miran como si fueras imbécil del todo. Si encima les están haciendo un favor a aquellos que no pueden acceder a un banco (¡¡¡)…

Y si les explicas a algunos catequistas (por enésima vez) que los católicos nos tenemos que distinguir por poner siempre a los demás por delante de nosotros mismos y que, ante una necesidad, no hay que mirar el color del partido o de la religión, creen que es el mismísimo super-idiota el que les habla.

Nos parece que los misioneros no somos modelo de nada. En todo caso somos modelo para tontos. Que el modelo es el que se ha hecho una "supercasa" en el batey robando de lo que el partido blanco (en el poder) envía a las comunidades. O el caso de otra persona, que trafica con droga y mientras no lo pillen…U otro caso de personaje que preside un sindicato pero nunca ha trabajado en nada relacionado con el trabajo de los trabajadores que integran dicho sindicato. Pero en cuanto una financiadora extranjera (Christian Aid) llegó para financiar las actividades del sindicato, allí apareció él, "para defender a los trabajadores". Si el 90% de los picadores de caña de azúcar son haitianos y ya dijo bien clarito que los haitianos que vinieran que se sindicaran en su país.

Y a nadie le duele que Ludé, un picador haitiano haya ganado en dos semanas apenas 60 pesos, trabajando todos los días (un euro son 43 pesos a día de hoy; echad la cuenta). Pero qué listos son los del Ingenio que cobraron el azúcar vendido en dólares y ahora esos dólares les están rentando sin mover ni un dedo.

Sabemos que eso es ser discípulo de Cristo. El fue el mayor pendejo (pendejo aquí se les dice al que es un pardillo) de la historia (a los ojos del mundo). Y nosotros nos decimos sus seguidores. Pues está claro que no podemos ser otra cosa que pendejos y pendejos tan perfectos como El lo fue.

Pero bien. Sacudo la cabeza y me digo que voy a seguir creyendo en que desde un pesebre es que se hacen las cosas. Que todo cambia cuando un niño nace. Que el mundo no se acaba, porque Dios ha decidido acompañar nuestro camino. Que yo sólo tengo dos manos, pero que Dios las necesita. Que muchos/muchas antes de mí prepararon un camino y que no puedo dejar que la maleza crezca en él.

Sólo espero, José, María y yo esperamos, el pueblo Dominicano espera (con América Latina, África y todos los pueblos pendientes de liberación) que esta Navidad sea un poco diferente en vuestros corazones. Que no sea tan importante la cena de Nochebuena sobre vuestra mesa sino la cena de otras mesas y no sólo en Nochebuena. Que recibáis el año nuevo llenos de buenos deseos, no sólo para vosotros sino para toda la humanidad (poniendo los vuestros los últimos). Que los Reyes Magos os traigan aquello que de verdad necesitáis: salud, amor y hambre y sed de justicia (para todo lo demás sólo se necesita dinero).

Y que seáis verdaderamente felices. FELIZ NAVIDAD.

Susana Hernández y José Antonio Rodríguez
Batey 5 - Barahona - República Dominicana
(Miembro de OCASHA-CCS)


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Boletín Nº124