País nuevo para la que viaja, aunque viejo conocido para los que la esperan. Antonio y Ana, Carlita y Paquito, mitad de aquí, mitad de allá (o viceversa también). No está completo el equipo, echan todos de menos a Karina, la que ya partió hace unas semanas con el horizonte puesto en otras tierras.
Aroma de América, de plátanos y palmeras, de comunidad, de disponibilidad, de puertas abiertas, de inserción, de familia... El rostro del país en los dos niños de la casa, la realidad de Playa Prieta en el patio de la escuela, la voluntad de la gente en las reuniones del patio, la alegría sincera en las celebraciones comunitarias...
OCASHA-CCS de nuevo en Ecuador, en un reencuentro con una tierra rica y empobrecida, donde muchos son los que buscan mejores oportunidades lejos de allí, pero otros tantos son los que se acercan a ella para mejorar su situación.
Oportunidad también para Karina, Antonio y Ana, y para OCASHA-CCS de compartir con las comunidades de Riochico, con el Padre Juan Raya y con Monseñor Ruiz. Agradecimiento al país y a su gente por permitirnos estar presentes y compartir un tiempo de nuestras vidas.
Una presencia que se traduce en un proyecto a múltiples bandas. Un proyecto que supone un compromiso con la educación, la formación humana y profesional, el crecimiento personal, la responsabilidad, el aprendizaje de valores y de oficios, la profesionalidad, la viabilidad del proyecto, el futuro de la gente, la salud personal y comunitaria, el acompañamiento de jóvenes, mujeres y niños...
En los pocos días de la visita, aparecen muchas gentes, nombres, rostros, sonrisas. También se muestra alguna lágrima y preocupación. Las puertas de la casa están siempre abiertas, y todo aquel que llega (si consigue subir los dos pisos de escaleras) sabe que va a ser bien recibido. Querer y ser querido.
Ana y Antonio continuarán en Ecuador otra temporada, asentando el proyecto laboral y el familiar. Esos dos niños que llegaron el año pasado como regalo del cielo les unen más estrechamente con este país que aprendieron a querer y a sentir muy adentro. Continuaremos teniendo noticias de todos ellos, de su trabajo, de su compromiso, de sus ilusiones, de sus esperanzas, del crecimiento de los pequeños.
Esto no es más que un punto y seguido.
Lourdes Porcar Guasch
(Miembro de OCASHA-CCS)
Reservados todos los derechos.
© 2003 OCASHA-CCS
Boletín Nº124