Diez treintañeras atrevidas salen del puerto de Cádiz en el Satrústegui, hacia la República Dominicana. Le llaman "Satrusteguillo" porque es un barco pequeño y pobre que sigue al Mery, el transatlántico (que luego se hundirá, como se espera de los transatlánticos). Los pasajeros y la tripulación las llaman las "stars", y no comprenden muy bien qué hacen estas muchachas solteras, sin la protección de hombre alguno, en una travesía de 23 días rumbo al Caribe. Son tiempos difíciles para la libertad de las mujeres, en la primavera del 1959. Ellas, junto con Lucía y Carmen que fueron en avión a prepararles la llegada, eran Las Doce: nuestras maestras, las primeras misioneras de OCASHA-CCS.
Hoy lo explican con orgullo y con risas: maestras, enfermeras, alguna farmacéutica, mujeres fuertes del Norte, Burgos, Galicia, Asturias, Salamanca, Aragón... Araceli se mareó tanto que luego no soportaba ver al obispo meciéndose en la mecedora! Llegaron y empezaron el trabajo comunitario, y después las clases en escuelas de la frontera con Haití: Jimaní, Duvergé, Loma de Cabrera y Santiago de los Caballeros en los tiempos duros de Trujillo, el "benefactor de la patria".
En el siglo siguiente, las mujeres seguimos siendo la mayoría de la asociación. Tanto que ha cambiado la sociedad en estos años, y nuestros problemas siguen siendo los mismos: en la Iglesia seguimos en segundo plano, las emigrantes sufren una doble discriminación, las mujeres de los pueblos empobrecidos soportan el peso de la opresión con más dureza que los hombres.
La igualdad, la libertad, no son concesiones sino derechos. Paulo Freire decía que la emancipación de un sector oprimido solamente vendrá por obra de ese mismo sector. Cuando los equipos de OCASHA-CCS contribuyen a construir una sociedad más justa, el Reino, lo hacen casi siempre acompañando a los grupos de mujeres más oprimidas. Junto con ellas, no queremos invertir el sentido de la opresión. Buscamos una sociedad igualitaria.
En eso podemos aprender de nuestras doce precursoras, las estrellas del viaje, las "stars" del Satrusteguillo que saltaron por encima de las convenciones de su época y se atrevieron a ser laicas misioneras. Gracias a ellas y a muchas otras, nosotras y nosotros lo podemos ser hoy, y podemos luchar para que las mujeres y los hombres del Sur y del Norte tengamos reconocidos los mismos derechos, tengamos la misma dignidad de hijos e hijas de Dios.
Montserrat Rodríguez Ortíz
(Miembro de OCASHA-CCS)
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Boletín Nº125