SER MUJER, ES

SER MUJER ES....ser mujer es ser acción, es ser modelo de lucha y cambio, ser esperanza ante la adversidad, ser constructora de una Nueva Humanidad.

Cada una de nosotras puede y debe contar una historia distinta, cada una hemos tenido vivencias diferentes.

Supongo que todas albergamos el sueño de una sociedad en la que haya igualdad entre hombres y mujeres, porque la realidad es que vivimos en una sociedad de clases en la que el sexismo es imperante (entre otras clases de desigualdad).

Como mujer, además de los retos que la propia vida plantea, tenemos que superar las barreras que nuestra condición de mujer impone. Debemos pensar en que la dignidad y el respeto estén presentes en nuestras vidas y en tener una mirada positiva, pues nuestro mundo y nuestra mirada se han ampliado, porque la identificación de la mujer con el papel exclusivo de madre-esposa ya no es real.

Aunque en esta mi Honduras querida no se comprende muy bien, esta clase de opción; "mujer y misionera", será cuestión de ir cambiando conceptos. Creo que al romper la asociación anterior (mujer-esposa) las mujeres tenemos más posibilidades de vivir con más intensidad, con más plenitud.

Pero ya digo, cada una es libre de "elegir" su vida ( o debería) pues soy consciente de que muchas veces esto es un lujo y una gran suerte...más que una realidad.

Me gustaría reclamar un "Todo para Todos" sin que resulte sexista mi escrito, desde el convencimiento de que trabajo, tierra, techo, alimentación, salud, democracia, justicia, independencia, cultura y paz son objetivos universales que a todos nos incumben y corresponden, sin que deba existir un solo ser humano excluido de los mismos...

Pero el mundo es grande, es amplio, tiene muchas estructuras desiguales, ha pasado por muchas civilizaciones desiguales y, en este momento, incluso todavía en algunos puntos de este mundo hay estratos de la sociedad o pueblos (como en el que estoy, "orgulloso el pueblo catracho de ser el más macho"...dice una popular canción...sin comentarios.) que viven en la sociedad del machismo primitivo. Que día a día compruebo con las historias compartidas de las mujeres con las que convivo.

Y si se nos quita la palabra debemos tomarla porque la tarea es siempre la misma, SER.

No lo vivo como una obsesión, pero sí como una mínima aportación. Es una tarea pendiente, debemos acabar eliminando los mitos y prejuicios que impiden la consolidación de una sociedad igualitaria donde el género no suponga un lastre en los derechos y las libertades de las personas.

Me despido con un abrazo sincero, cargado de responsabilidad, tolerancia y solidaridad.

Silvia Heredia Martínez.
(Misionera seglar de OCASHA-CCS en Honduras)


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Boletín Nº125