Agenda Latinoamericana Mundial 2012
Ya está disponible la Agenda Latinoamericana Mundial 2012. Este año con el tema dedicado a la Utopía indígena del “Buen Vivir” (Sumak Kawsay en su expresión quechua). No es sólo una agenda, incluye 100 páginas de texto, de mensaje; todo un libro dentro de ella. Son más de 40 artículos escritos ex profeso para esta Agenda. Adquiriéndola se apoyan materialmente proyectos de solidaridad internacional, engarzados con la Iglesia de los pobres, la educación popular o iniciativas de comunicación alternativa.
Nuestra Agenda 2011 llegó hasta Dios: «Qué Dios?», se preguntaba. Parecía que ya no se podría ir más lejos; se habría llegado al Misterio. La verdad es que se puede y se debe ir más lejos, yendo más cerca, más adentro, traduciendo la vivencia del Misterio-Dios, humanamente e históricamente, descubriéndolo y acogiéndolo en los pasos continuos de su familia humana. En 2011 la Agenda se preguntaba «¿Qué Dios?»; ahora, en 2012, se pregunta: «¿Qué Humanidad?». Qué Humanidad podemos y queremos ser; qué vida podemos y queremos vivir; qué convivencia anhelamos.
Desde su primer número, hace 21 años, nuestra Agenda ha asumido el desafío de aportar, modestamente pero con mucha pasión, en el análisis y el compromiso de las Grandes Causas de Nuestra América. Pero alargando el horizonte ha venido a ser una agenda latinoamericana y mundial. Las grandes Causas son inevitablemente mundiales, sobre todo ahora en tiempos de globalización. Y son Causas grandes porque abarcan nuestras vidas, la Sociedad, el Planeta, el Universo...
Hemos confesado siempre que nuestras Causas «valen» más que nuestra vida, porque son ellas las que a la vida le dan sentido. Somos lo que amamos, lo que hacemos, lo que soñamos. Una palabra soñadora y militante viene acompañando a la Agenda en todos sus atisbos y propuestas: «Utopía». Somos impenitentemente soñadores; creemos, con el proverbio etíope, que «tribu que no sueña es tribu muerta».
Esta Agenda 2012 sueña también y, reforzando la viabilidad de nuestros sueños, se asocia al encuentro de otra palabra, fecunda matriz de la utopía ancestral de nuestros pueblos indígenas, retomada hoy cuando definitivamente se desmoronan ciertas palabras «mayores», verdaderos dogmas de un supuesto «bien estar», de un progreso sin límites, de una historia llegada a su «más allá no hay más». Son tan ridículamente mayores estas ciertas palabras que llegan al extremo de condensar la felicidad en una botella de coca cola.
Esta palabra libertadora, en versión andina Sumak Kawsay, el Buen Vivir, nos sale al encuentro como un evangelio de vida posible, digna y para todas las personas y todos los pueblos. Buena nueva del Buen Vivir frente al mal vivir de la inmensa mayoría y contra «la buena vida», insultante, blasfema, de una minoría que intenta ser y estar ella sola en la casa común de la Humanidad.
Pedro CASALDÁLIGA





